UN BLOG DIRIGIDO A TODAS LAS RAMAS DE LA EDUCACION PERO PRIORIZANDO LA EDUCACION DE ADULTOS,DONDE PODRAS ENCONTRAR A ALGUNAS NOTICIAS QUE VAGAN EN LA WEB, REVISTAS O DIARIOS ACERCA DE NUESTRA PROFESION. TAMBIEN PODES EXPRESARTE Y ACCEDER A MIS ALBUMS DE PICASA DONDE PODRAS ENCONTRAR RECURSOS, MANUALIDADES SENCILLAS PARA REALIZAR CON TUS ALUMNOS, TEMAS SOBRE EDUCACION DE ADULTOS (DE LO QUE ENCONTRAMOS POCO), CONCURSOS, BECAS O TODO AQUELLO QUE NOS FACILITE NUESTRA LABOR. Adriana
Estamos por iniciar un año juntos…donde recorreremos muchos caminos, donde cada quien pondrá lo mejor de sí para llegar juntos a la meta.
Bienvenidos…seremos un gran equipo
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domingo, 3 de marzo de 2013
viernes, 6 de julio de 2012
JUEGO EDUCATIVO
“YO RECICLO “JUEGO EDUCATIVO
Ir a archivo “guardar como” y se guarda en formato swf lo copian en pendrive y lo llevan a la escuela o a casa…
PARA LOS MAS PEQUEÑOS .
PUZLE, 7 ERRORES ETC. (ENCENDER PARLANTES)
Y NO TAN PEQUEÑOS.. JUGUÉ A LOS SIETE ERRORES Y NO TERMINÉ A TIEMPO.... :,)
Fuente y nota completa:
viernes, 15 de junio de 2012
VIDEO DE 82 MINUTOS:”Belgrano, la película “
El telefilme Belgrano se centra en los últimos diez años de vida del creador de la bandera argentina.
En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real — la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas — por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la Patria, interpreten con fluidez al Pueblo. Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteo permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.
Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.
Elenco: Pablo Rago, Valeria Bertuccelli, Pablo Echarri, Guillermo Pfenning, Mariano Torre, Pablo Ribba y Paula Reca.
Una coproduccion de
La Television Publica / Canal Encuentro / Undad Bicentenario
Auspiciado por Incaa
Producida por 100bares Producciones S.A.
Con el apoyo de:
Ente Cultural De Tucumán
Gob De Tucumán
Espacio Para La Memoria
Unsam
Ministerio De Educacion
Educar
RTA”
En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real — la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas — por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la Patria, interpreten con fluidez al Pueblo. Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteo permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.
Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.
Elenco: Pablo Rago, Valeria Bertuccelli, Pablo Echarri, Guillermo Pfenning, Mariano Torre, Pablo Ribba y Paula Reca.
Una coproduccion de
La Television Publica / Canal Encuentro / Undad Bicentenario
Auspiciado por Incaa
Producida por 100bares Producciones S.A.
Con el apoyo de:
Ente Cultural De Tucumán
Gob De Tucumán
Espacio Para La Memoria
Unsam
Ministerio De Educacion
Educar
RTA”
ENLACE RELACIONADO :
Fuente y nota completa:
miércoles, 18 de mayo de 2011
CUENTO
FELICES MAMAS DEL PATANO
Estaban doña hipopótamo, la señora cocodrilo y la minúscula mamá mosquito hablando animadamente de lo buenos que eran sus niños con todos los habitantes del pantano. Tan bien hablaban de ellos, que varios que pasaban por allí quisieron ver sus mejores acciones. Y, al día siguiente, Hipopotamín, Cocodrilucho y Mosquitejo se dedicaron a mostrar a todos cuán buenos podían llegar a ser.
El pequeño hipopótamo decidió llevar agua a todos los animales enfermos de la zona, que estaban heridos o no tenían fuerzas para llegar hasta la laguna para beber. Su gesto fue milagroso para muchos, pues aquel año era muy seco, y estaban tan lejos de la laguna que pensaban que no aguantarían hasta las lluvias. Por su parte, el cocodrilo pasó todo el día vigilando la orilla y actuando de socorrista, evitando que se ahogaran un buen puñado de animales despistados que se mostraron sinceramente agradecidos y sorprendidos de ser salvados por un cocodrilo. Todos felicitaron a Hipopotamín y Cocodrilucho, y se preguntaban qué podría hacer el pequeño mosquito que fuera comparable con tan bellas acciones.
El mismo Mosquitejo pensaba que no podría igualar por sí mismo a sus enormes amigos. Pero en lugar de rendirse, dedicó el día a hablar con unos y con otros, a visitar amigos de aquí y allá, y se presentó por la noche con todo un ejército de animales formado por monos, hormigas, leones, elefantes, serpientes, búfalos, escorpiones, jirafas... cuyo objetivo era, durante un único día, dedicarse por entero a mejorar la vida de la laguna. Y tal fue su trabajo y su buen espíritu, que un día bastó para renovar por completo aquel lugar y resolver la mayoría de los problemas, quedando todos los habitantes del pantano verdaderamente encantados.
Y ya nadie dudó de Mosquitejo, que había mostrado ser tan bueno que incluso era capaz de conseguir que los demás fueran aún mejores.
Autor.. Pedro Pablo Sacristán
martes, 10 de mayo de 2011
CUENTO:UNA PUERTA AL MUNDO
Alberto era un niño que se moría por los ordenadores y los juegos
. Podía pasar horas y horas delante de la pantalla y, a pesar de que
sus padres no creían que fuera posible, él disfrutaba de verdad todo
aquel tiempo de juego. Casi no se movía de la silla, pero cuando se
lo decían, cuando otros le animaban a dejar aquello y conocer el mundo,
él respondía: "ésta es mi puerta al mundo, aquí hay mucho más de lo que pensáis".
De entre todos sus juegos, había uno que le gustaba especialmente. En
él guiaba a un personaje recogiendo tortuguitas por infinidad de niveles
y pantallas. En aquel juego era todo un experto; posiblemente no hubiera
nadie en el mundo que hubiera conseguido tantas tortuguitas, pero él seguía
queriendo más y más y más....
Un día, al llegar del cole, todo fue diferente. Nada más entrar corrió como
siempre hacia su cuarto, pero al encender el ordenador, se oyeron unos ruidos
extraños, como de cristales rotos, y de pronto se abrió la pantalla del monitor,
y de su interior empezaron a surgir decenas, cientos y miles de pequeñas
tortuguitas que llenaron por completo cada centímetro de la habitación. Alberto
estaba inmóvil, sin llegar a creer que aquello pudiera estar pasando, pero tras
pellizcarse hasta hacerse daño, apagar y encender mil veces el ordenador, y
llamar a sus padres para comprobar si estaba soñando, resultó que tuvo que
aceptar que ese día en su casa algo raro estaba sucediendo.
Sus padres se llevaron las manos a la cabeza al enterarse, pero viendo que las
tortuguitas no iban más allá de la habitación de Alberto, pensaron que sería cosa
suya, y decidieron que fuera él quien las cuidara y se hiciera cargo de ellas.
Cuidar miles de tortuguitas de un día para otro, y sin haberlo hecho nunca, no era
tarea fácil. Durante los días siguientes Alberto se dedicó a aprender todo lo relativo
a las tortugas; estudió sus comidas y costumbres, y comenzó a ingeniárselas para
darles de comer. También trató de engañarlas para que dejaran su cuarto, pero
no lo consiguió, y poco a poco fue acostumbrándose a vivir entre tortugas, hasta
el punto de disfrutar con sus juegos, enseñarles trucos y conocerlas por sus nombres,
a pesar de que conseguir tanta comida y limpiar todo el día apenas le dejaba tiempo
libre para nada. Y todos, tanto sus padres como sus amigos y profesores,
disfrutaban escuchando las historias de Alberto y sus muchos conocimientos
sobre la naturaleza.
Hasta que llegó un día en que no se acordaba de su querido ordenador.
Realmente disfrutaba más viviendo junto a sus tortugas, aprendiendo y observando
sus pequeñas historias, saliendo al campo a estudiarlas, y sintiéndose feliz por
formar parte de su mundo. Ese mismo día, tal y como habían venido, las tortuguitas
desaparecieron. Al saberlo, sus padres temieron que volviera a sus juegos, cuando
era mucho más triste y gruñón, pero no fue así. Alberto no soltó una lágrima, ni
perdió un minuto buscando tortugas entre los cables y chips del ordenador, sino
que tomando la hucha con sus ahorros, salió como un rayo a la tienda de mascotas.
Y de allí volvió con una tortuga, y algún que otro animal nuevo, a quien estaba
dispuesto a aprender a cuidar.
Y aún hoy Alberto sigue aprendiendo y descubriendo cosas nuevas sobre la naturaleza
y los animales, incluso utilizando el ordenador, pero cada vez que alguien le pregunta,
señala a sus animalitos diciendo, "ellos sí que son mi puerta la mundo, y en ellos hay
mucho más de lo que pensáis".
Autor.. Pedro Pablo Sacristan
de Cuentos Infantiles Con Valoressábado, 7 de mayo de 2011
MUSICA PARA LAS NUBES (cuento con valores)
Había una vez un pequeñísimo país castigado por una larga sequía. Llevaba tanto tiempo sin llover que la gente comenzaba a pasar hambre por culpa de las malas cosechas.
Coincidió que en esos mismos días un grupo de músicos cruzaba el lugar tratando de conseguir unas monedas como pago por sus conciertos. Pero con tantos problemas, nadie tenía ganas de música.
- Pero si la música puede ayudar a superar cualquier problema - protestaron los músicos, sin conseguir ni un poquito de atención.
Así que los artistas trataron de descubrir la causa de que no lloviera. Era algo muy extraño, pues el cielo se veía cubierto de nubes, pero nadie supo responderles. “Lleva así muchos meses, pero ni una sola gota han dejado caer las nubes”, les dijeron.
- No os preocupéis, nosotros traeremos la lluvia a esta tierra - respondieron, e inmediatamente comenzaron a preparar su concierto en la cumbre de la montaña más alta.
Todos los que lo oyeron subieron a la montaña, presa de la curiosidad. Y en cuanto el director de aquella extraña orquesta dio la orden, los músicos empezaron a tocar.
De sus instrumentos salían pequeñas y juguetonas notas musicales, que subían y subían hacia las nubes. Era una música tan saltarina, alegre y divertida, que las simpáticas notas comenzaron a juguetear con las suaves y esponjosas barrigotas de las nubes, y tanto las recorrieron por arriba y por abajo, por aquí y por allá, que se formó un gran remolino de cosquillas, y al poco las gigantescas nubes estaban riendo por medio de grandes truenos.
Los músicos siguieron tocando animadamente y unos minutos más tarde las nubes, llorando de pura risa, dejaron caer su preciosa lluvia sobre el pequeño país, con gran alegría para todos.
Y en recuerdo de aquella lluvia musical, cada habitante aprendió a tocar un instrumento y, por turnos, suben todos los días a la montaña para alegrar a las nubes con sus bellas canciones.
de cuento con valores
Coincidió que en esos mismos días un grupo de músicos cruzaba el lugar tratando de conseguir unas monedas como pago por sus conciertos. Pero con tantos problemas, nadie tenía ganas de música.
- Pero si la música puede ayudar a superar cualquier problema - protestaron los músicos, sin conseguir ni un poquito de atención.
Así que los artistas trataron de descubrir la causa de que no lloviera. Era algo muy extraño, pues el cielo se veía cubierto de nubes, pero nadie supo responderles. “Lleva así muchos meses, pero ni una sola gota han dejado caer las nubes”, les dijeron.
- No os preocupéis, nosotros traeremos la lluvia a esta tierra - respondieron, e inmediatamente comenzaron a preparar su concierto en la cumbre de la montaña más alta.
Todos los que lo oyeron subieron a la montaña, presa de la curiosidad. Y en cuanto el director de aquella extraña orquesta dio la orden, los músicos empezaron a tocar.
De sus instrumentos salían pequeñas y juguetonas notas musicales, que subían y subían hacia las nubes. Era una música tan saltarina, alegre y divertida, que las simpáticas notas comenzaron a juguetear con las suaves y esponjosas barrigotas de las nubes, y tanto las recorrieron por arriba y por abajo, por aquí y por allá, que se formó un gran remolino de cosquillas, y al poco las gigantescas nubes estaban riendo por medio de grandes truenos.
Los músicos siguieron tocando animadamente y unos minutos más tarde las nubes, llorando de pura risa, dejaron caer su preciosa lluvia sobre el pequeño país, con gran alegría para todos.
Y en recuerdo de aquella lluvia musical, cada habitante aprendió a tocar un instrumento y, por turnos, suben todos los días a la montaña para alegrar a las nubes con sus bellas canciones.
de cuento con valores
jueves, 5 de mayo de 2011
EL DESPERTAR DE PESADILLO (cuento con valores)
Ogro Mogro, Gigantón y Abominable llavaban cientos de años encerrados en la cárcel de los monstruos. Habían entrado allí voluntariamente, después de darse cuenta de que asustar a los niños no era una buena forma de ganarse la vida. Desde entonces, los tres andaban tristes y solitarios; no sabían hacer otra cosa que asustar, así que carecían de ilusiones y pensaban que no servían para nada. Ya habían cumplido sus condenas varias veces, pero cuando les decían que podían marchar, respondían que a dónde iban a ir, si sólo sabían asustar...
Pero todo cambió el día que encerraron a Pesadillo. Pesadillo era un monstruo chiquitajo, que asustaba más bien poco y se pasaba todo el día durmiendo, pero era realmente muy divertido. Contaba cientos de historias de cómo había cambiado los sueños de la gente para que fuesen más divertidos, y de cómo casi siempre sus cambios salían tan mal que acababan asustando a cualquiera. A Ogro Mogro y sus amigos les encantaban sus historias, pero había que esperar a que el dormilón de Pesadillo se levantase para escucharle. Y no era nada fácil, porque parecía que ni un terremoto era capaz de despertarle.
Hasta que un día, los tres monstruos juntaron sus más terrofícos gritos. Pesadillo dio un bote en la cama y se despertó al instante. Les miró con los ojos muy abiertos, pero no parecía estar asustado, ni enfadado; más bien parecía estar contento:
- ¡Genial!- dijo- siempre he querido levantarme temprano. El día se aprovecha mucho más. ¿sabéis? deberíais hacer despertadores, sé de muchos dormilones que os lo agradecerían.
Los tres monstruos se sintieron felices al oir aquellas palabras; ¡servían para algo! Después de tantísimos años, resulta que podían hacer más cosas de las que habían creido, y sin asustar ni molestar a los niños.
Ese mismo día abandonaron la cárcel dispuestos a crear su primer despertador. Y así, los tres monstruos se hicieron famosísimos con su negocio para dormilones, muy contentos de haber compredido que siempre hay algo genial que podemos hacer y está por descubrir.
Pero todo cambió el día que encerraron a Pesadillo. Pesadillo era un monstruo chiquitajo, que asustaba más bien poco y se pasaba todo el día durmiendo, pero era realmente muy divertido. Contaba cientos de historias de cómo había cambiado los sueños de la gente para que fuesen más divertidos, y de cómo casi siempre sus cambios salían tan mal que acababan asustando a cualquiera. A Ogro Mogro y sus amigos les encantaban sus historias, pero había que esperar a que el dormilón de Pesadillo se levantase para escucharle. Y no era nada fácil, porque parecía que ni un terremoto era capaz de despertarle.
Hasta que un día, los tres monstruos juntaron sus más terrofícos gritos. Pesadillo dio un bote en la cama y se despertó al instante. Les miró con los ojos muy abiertos, pero no parecía estar asustado, ni enfadado; más bien parecía estar contento:
- ¡Genial!- dijo- siempre he querido levantarme temprano. El día se aprovecha mucho más. ¿sabéis? deberíais hacer despertadores, sé de muchos dormilones que os lo agradecerían.
Los tres monstruos se sintieron felices al oir aquellas palabras; ¡servían para algo! Después de tantísimos años, resulta que podían hacer más cosas de las que habían creido, y sin asustar ni molestar a los niños.
Ese mismo día abandonaron la cárcel dispuestos a crear su primer despertador. Y así, los tres monstruos se hicieron famosísimos con su negocio para dormilones, muy contentos de haber compredido que siempre hay algo genial que podemos hacer y está por descubrir.
de Cuentos Infantiles Con Valores,
martes, 3 de mayo de 2011
CADENA DE SONRISAS
La señorita Elisa aquel día había propuesto un nuevo reto a sus alumnos: la alegría, y lo había hecho en plan desafío de récord. Les había nombrado "recaudadores" de alegría, para ver qué se les ocurría con tal de provocar la alegría de los que les rodeaban. Y aunque todos hicieron cosas realmente encantadoras, aquella vez Carla Simpatías dejó a todos con la boca abierta.
Algunos días después del encargo de la señorita Elisa, Carla apareció cargando un gran saco.
- Aquí traigo toda la alegría que he recaudado en estos días -dijo sonriente.
Todos estaban expectantes, pero la niña no quiso mostrar el contenido del saco. En vez de eso, sacó una pequeña caja, tomó una cámara de fotos instantánea, y le entregó la caja a la maestra.
- Ábrala, señorita Elisa.
La profesora abrió la caja despacio y miró en su interior, y una gran sonrisa se dibujó en su rostro; en ese momento, Carla le hizo una fotografía. Luego le entregó la foto y un papel.
La maestra leyó el papel en silencio, y cuando terminó, señaló con gesto de sorpresa el gran saco.
- Así que eso es...
- ¡Sí! -interrumpió la niña, deshaciendo el nudo que cerraba el saco- ¡un gran montón de sonrisas!
Y del saco cayeron cientos de fotos, todas ellas de variadas y bellas sonrisas.
El resto de la clase lo dedicaron a explicar cómo a Carla se le había ocurrido iniciar una cadena para alegrar un poquito a las personas: en la caja sólo había una foto con una gran sonrisa, y todos, al abrirla, sentían la alegría que transmitía y respondían a su vez con una sonrisa, casi sin querer. Carla les sacaba una foto con su propia sonrisa, y les entregaba un papelito donde les pedía que hicieran lo mismo con otras personas, y le enviaran una copia de las fotografías a la dirección de su casa.
Y durante aquellos días y meses, el buzón de Carla no dejó de llenarse de las fotos de las sonrisas de tanta gente agradecida, ayudando a todos a comprender que el simple hecho de sonreir ya es un regalo para todo el mundo.
Autor.. Pedro Pablo Sacristán
Algunos días después del encargo de la señorita Elisa, Carla apareció cargando un gran saco.
- Aquí traigo toda la alegría que he recaudado en estos días -dijo sonriente.
Todos estaban expectantes, pero la niña no quiso mostrar el contenido del saco. En vez de eso, sacó una pequeña caja, tomó una cámara de fotos instantánea, y le entregó la caja a la maestra.
- Ábrala, señorita Elisa.
La profesora abrió la caja despacio y miró en su interior, y una gran sonrisa se dibujó en su rostro; en ese momento, Carla le hizo una fotografía. Luego le entregó la foto y un papel.
La maestra leyó el papel en silencio, y cuando terminó, señaló con gesto de sorpresa el gran saco.
- Así que eso es...
- ¡Sí! -interrumpió la niña, deshaciendo el nudo que cerraba el saco- ¡un gran montón de sonrisas!
Y del saco cayeron cientos de fotos, todas ellas de variadas y bellas sonrisas.
El resto de la clase lo dedicaron a explicar cómo a Carla se le había ocurrido iniciar una cadena para alegrar un poquito a las personas: en la caja sólo había una foto con una gran sonrisa, y todos, al abrirla, sentían la alegría que transmitía y respondían a su vez con una sonrisa, casi sin querer. Carla les sacaba una foto con su propia sonrisa, y les entregaba un papelito donde les pedía que hicieran lo mismo con otras personas, y le enviaran una copia de las fotografías a la dirección de su casa.
Y durante aquellos días y meses, el buzón de Carla no dejó de llenarse de las fotos de las sonrisas de tanta gente agradecida, ayudando a todos a comprender que el simple hecho de sonreir ya es un regalo para todo el mundo.
Autor.. Pedro Pablo Sacristán
lunes, 2 de mayo de 2011
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